En 1584, el cacique mestizo de Turmequé, Diego de Torres, presentó ante Felipe II un Memorial de agravios acompañado de dos mapas de las provincias de Santa Fe y Tunja, los más antiguos del altiplano cundiboyacense. A partir de un análisis iconográfico, este artículo muestra cómo estas imágenes no solo describen el territorio, sino que también denuncian abusos coloniales y revelan una concepción del espacio donde se entrelazan saberes europeos y visiones indígenas.