La Sabana de Bogotá estuvo cubierta por un extenso lago durante casi 3 millones de años. Su gradual desecamiento configuró un territorio anfibio –donde el agua se fundía constantemente con la tierra–, que por miles de años favoreció el establecimiento de diversos grupos humanos. Sin embargo, en los últimos siglos el proceso de poblamiento y urbanización ha modificado radicalmente este paisaje, hasta el punto de que se han hecho excepcionales los espacios donde el agua sigue